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Suddenly the world seems such a perfect place. Suddenly it moves with such a perfect grace. Suddenly my life doesn´t seem such a waste. But our world revolves around you. (L)
Me pediste tu poema, Infame propuesta vilmente cumplida, Rasgado por dentro Insano por fuera, A cada verso aquí escrito Mi alma lo llena.
Parece que el sol comienza a hacerse constante, cosa que puede indicar la proximidad ya notable (notable y anhelada) del verano.
Ya se acerca, lentamente, el fin de otro curso, otro año escolar de mi vida, el 12º, que no es poco.
En este curso me ha dado tiempo a muchas cosas, y quizás me de tiempo a más en estos pocos días que me quedan, quién sabe.
Me he dado cuenta de lo estúpida e irrespetuosa, chula y creída que puede llegar a ser la gente; pero también me he dado cuenta de lo buena, agradable, amable y simpática que pueden ser otras personas.
He aprendido cosas, he enseñado otras, reí (y mucho), lloré (esto menos, gracias a dios), bailé, toqué la guitarra, he estudiado...
También he conocido mucha gente este año. Unas para bien, otras para mal, unas siguen, otras ya no están...
He madurado algo, me he dado cuenta un poco más de las cosas que me rodean, he aprendido a querer más a la gente que de verdad importa, a los verdaderos amigos, a los que siempre están y estarán ahí.
Pero voy a ser sincera... Por muchas cosas que haya hecho en este curso, añoro el verano, su calor, los rayos del sol bronceando mi cuerpo, la playa, los helados, el tiempo libre...
Ya no queda nada, sólo queda aguantar un poco más.
Creo que por ahora no tengo más que añadir, lo dejo por hoy.
(Y sí, últimamente no tengo ni tiempo, ni ganas, de escribir ninguna entrada al blog!)
"Me conformo con bailar
un rato con la felicidad
cantarle un blues, meterle mano
que me de un toque
empezar a asimilar lo raro que es todo si no estás
andar así no hay bicho humano que lo enfoque
Quizás seas tú
quiza el control
quizá el fruto de un reventón
quizá lo perro que me vuelvo por la noche
quizá sea yo, quizá el temor
quizá el cariño al Rock´n´Roll
o las historias que nos llevan al reproche"
Dos gotas.
Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden kleanex
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.
Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Standby
Parece que los fenómenos meteorológicos pueden alterar el estado de humor. Esa enorme estrella ardiente, a la que solemos llamar Sol, consigue darle al planeta un toque de luz y alegría que, a su vez, consigue, frecuentemente, levantar el ánimo de los que lo presencian. A mí (egocentricamente me utilizo de ejemplo), me hace más vital, me hace reir y bailar, he incluso parece quitarme el sueño.
Lo que no ha conseguido (y espero no consiga nunca), es que varíe mi gama de colores, ya que, el negro, por mucho que atraiga el calor, sigue siendo el color predominante en mi vestuario; también me acompañan hoy, cómo no, mis inseparables converses (pero esta vez las cortas, más veraniegas).
Ahora cambiemos el día por uno algo más oscuro, nublado, sin una piza de sol, y por tanto, sin nada que te transmita esa alegría desde el cielo; sí, ha perdido su energía natural. En estos días es más común la vagancia, el estrés y la tristeza (algo así como el día de hoy para muchos de mis compañeros), y el sentimiento de ausencia, algo así como desconectar del mundo. Parece que todo es más oscuro, menos bonito, no hay nada que me haga salir de mi estado de trance tradicional.
Y ya no hablar de los malditos días lluviosos, esos que traen de la mano a la melancolía.
Es cierto que el estado de ánimo no depende totalmente del tiempo, pero también es cierto que ayuda, en cierta manera, a aumentar el estado en el que estemos, o disminuirlo.
Hoy debo decir, que el día es soleado, y a mí por el momento todo me va bien.
¿Tendrá realmente algo que ver?
El día de hoy ya ha comenzado de una forma un tanto extraña, no quiero saber cómo acabará. He dormido unos 40 minutos de más (que no son muchos, la verdad), los cuales me han valido para tener más sueño (por extraño que pueda parecer) y para perder el autobús.
Llegué a clase justo a la hora, pero gracias a Dios, o a cualquier otra cosa, el profesor llegó unos minutos más tarde de lo normal.
El sol que entraba por mi ventana esta mañana, me hizo atreverme a poner pantalones cortos (¡hola verano!) y ha hecho que me llegue la alegría de nuevo; pero parece que mi mal karma de los días anteriores, ha pasado al resto del mundo, y esta mañana me hace estar rodeada de la tristeza, el enfado y el estrés. ¿Sólo soy feliz en los días de amargura general? Comienzo a pensar (o quizás lo hacía antes ya) que voy al revés del mundo.
Hoy descubrí (ultimamente descubro cosas "muy interesantes"), que la silicona, a parte de quemar (cosa que ya es suficiente mala ella sola), también te deja la piel más sensible, por lo que esta tarde las pasaré canutas a la hora de tocar la guitarra. Esto lo ha sufrido la piel de mis dedos, y no sólo de uno, no, de varios a la vez. También he visto un cabreo monumental, o más bien dos, de profesoras de letras. ¿También es hoy el día del cabreo? El pasillo es una constante reunión de castigados. Por mis oídos no entran más que gritos, voces enfadadas y palabras malsonantes.
Además, hasta mis cascos se han puesto de mal humor; y no, ya no funcionan. Lo he descubierto hoy, sin más. Mientras que las ondas hacián vibrar mi membrana auditiva al ritmo de "Sweet Child O' Mine" (canción que era digna de mencionar aquí), perdí el sonido, y descubrí que, el único casco que funcionaba, se había unido a la vagancia y rebeldía de su compañero. Argh!
El sol me deslumbra. Gracias a una maravillosa clase de judo en E.Física, he conseguido despertarme, entre voltereta y voltereta. Esta mañana he vuelto a darme cuenta de que las minas de mis lápices de plástica no se llevan bien, por mucho que digan que se mezclan con facilidad. También he descubierto el grado de mi odio contra la geometría (y es demasiado elevado). Creo que he empezado a obsesionarme ya que veo triángulos en cada uno de los objetos que pasan por delante de mis ojos, desde la clase de matemáticas hasta dos o tres horas después (y si pensamos que tres horas son 180 minutos, podemos darnos cuenta de que... ¡Son muchos minutos!
Parece ser que hoy es el día internacional de la estupidez,
¿a caso se contagia? Y qué toca ahora, oh si, primero estuches que vuelan ventana abajo y ahora gomas que saltan de cabeza en cabeza, incitando al griterío e irritación posterior de la profesora.
He empezado a notar cierta necesidad de llegar a casa, para poder comerme mi bacon con patatas típico de los Martes...
¡Y creo que vuelvo a tener necesidad de vacaciones!