miércoles, 20 de mayo de 2009

Miércoles 20 de Mayo

El día de hoy ya ha comenzado de una forma un tanto extraña, no quiero saber cómo acabará. He dormido unos 40 minutos de más (que no son muchos, la verdad), los cuales me han valido para tener más sueño (por extraño que pueda parecer) y para perder el autobús.
Llegué a clase justo a la hora, pero gracias a Dios, o a cualquier otra cosa, el profesor llegó unos minutos más tarde de lo normal.
El sol que entraba por mi ventana esta mañana, me hizo atreverme a poner pantalones cortos (¡hola verano!) y ha hecho que me llegue la alegría de nuevo; pero parece que mi mal karma de los días anteriores, ha pasado al resto del mundo, y esta mañana me hace estar rodeada de la tristeza, el enfado y el estrés. ¿Sólo soy feliz en los días de amargura general? Comienzo a pensar (o quizás lo hacía antes ya) que voy al revés del mundo.
Hoy descubrí (ultimamente descubro cosas "muy interesantes"), que la silicona, a parte de quemar (cosa que ya es suficiente mala ella sola), también te deja la piel más sensible, por lo que esta tarde las pasaré canutas a la hora de tocar la guitarra. Esto lo ha sufrido la piel de mis dedos, y no sólo de uno, no, de varios a la vez. También he visto un cabreo monumental, o más bien dos, de profesoras de letras. ¿También es hoy el día del cabreo? El pasillo es una constante reunión de castigados. Por mis oídos no entran más que gritos, voces enfadadas y palabras malsonantes.
Además, hasta mis cascos se han puesto de mal humor; y no, ya no funcionan. Lo he descubierto hoy, sin más. Mientras que las ondas hacián vibrar mi membrana auditiva al ritmo de "Sweet Child O' Mine" (canción que era digna de mencionar aquí), perdí el sonido, y descubrí que, el único casco que funcionaba, se había unido a la vagancia y rebeldía de su compañero. Argh!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pensamiento ajeno