Parece que el sol comienza a hacerse constante, cosa que puede indicar la proximidad ya notable (notable y anhelada) del verano.
Ya se acerca, lentamente, el fin de otro curso, otro año escolar de mi vida, el 12º, que no es poco.
En este curso me ha dado tiempo a muchas cosas, y quizás me de tiempo a más en estos pocos días que me quedan, quién sabe.
Me he dado cuenta de lo estúpida e irrespetuosa, chula y creída que puede llegar a ser la gente; pero también me he dado cuenta de lo buena, agradable, amable y simpática que pueden ser otras personas.
He aprendido cosas, he enseñado otras, reí (y mucho), lloré (esto menos, gracias a dios), bailé, toqué la guitarra, he estudiado...
También he conocido mucha gente este año. Unas para bien, otras para mal, unas siguen, otras ya no están...
He madurado algo, me he dado cuenta un poco más de las cosas que me rodean, he aprendido a querer más a la gente que de verdad importa, a los verdaderos amigos, a los que siempre están y estarán ahí.
Pero voy a ser sincera... Por muchas cosas que haya hecho en este curso, añoro el verano, su calor, los rayos del sol bronceando mi cuerpo, la playa, los helados, el tiempo libre...
Ya no queda nada, sólo queda aguantar un poco más.
Creo que por ahora no tengo más que añadir, lo dejo por hoy.
(Y sí, últimamente no tengo ni tiempo, ni ganas, de escribir ninguna entrada al blog!)
"Me conformo con bailar
un rato con la felicidad
cantarle un blues, meterle mano
que me de un toque
empezar a asimilar lo raro que es todo si no estás
andar así no hay bicho humano que lo enfoque
Quizás seas tú
quiza el control
quizá el fruto de un reventón
quizá lo perro que me vuelvo por la noche
quizá sea yo, quizá el temor
quizá el cariño al Rock´n´Roll
o las historias que nos llevan al reproche"
Dos gotas.
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Pensamiento ajeno