martes, 21 de julio de 2009

Come what may


Suddenly the world seems such a perfect place. Suddenly it moves with such a perfect grace. Suddenly my life doesn´t seem such a waste. But our world revolves around you. (L)


sábado, 30 de mayo de 2009

Poema de Cuervo para mi persona

Me pediste tu poema,
Infame propuesta vilmente cumplida,
Rasgado por dentro
Insano por fuera,
A cada verso aquí escrito
Mi alma lo llena.

jueves, 28 de mayo de 2009

Verano, por favor

Parece que el sol comienza a hacerse constante, cosa que puede indicar la proximidad ya notable (notable y anhelada) del verano.
Ya se acerca, lentamente, el fin de otro curso, otro año escolar de mi vida, el 12º, que no es poco.
En este curso me ha dado tiempo a muchas cosas, y quizás me de tiempo a más en estos pocos días que me quedan, quién sabe.
Me he dado cuenta de lo estúpida e irrespetuosa, chula y creída que puede llegar a ser la gente; pero también me he dado cuenta de lo buena, agradable, amable y simpática que pueden ser otras personas.
He aprendido cosas, he enseñado otras, reí (y mucho), lloré (esto menos, gracias a dios), bailé, toqué la guitarra, he estudiado...
También he conocido mucha gente este año. Unas para bien, otras para mal, unas siguen, otras ya no están...
He madurado algo, me he dado cuenta un poco más de las cosas que me rodean, he aprendido a querer más a la gente que de verdad importa, a los verdaderos amigos, a los que siempre están y estarán ahí.
Pero voy a ser sincera... Por muchas cosas que haya hecho en este curso, añoro el verano, su calor, los rayos del sol bronceando mi cuerpo, la playa, los helados, el tiempo libre...
Ya no queda nada, sólo queda aguantar un poco más.
Creo que por ahora no tengo más que añadir, lo dejo por hoy.
(Y sí, últimamente no tengo ni tiempo, ni ganas, de escribir ninguna entrada al blog!)


"Me conformo con bailar

un rato con la felicidad
cantarle un blues, meterle mano
que me de un toque
empezar a asimilar lo raro que es todo si no estás
andar así no hay bicho humano que lo enfoque

Quizás seas tú
quiza el control
quizá el fruto de un reventón
quizá lo perro que me vuelvo por la noche
quizá sea yo, quizá el temor
quizá el cariño al Rock´n´Roll
o las historias que nos llevan al reproche"

Dos gotas.




sábado, 23 de mayo de 2009

Poesía y musica

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.

Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.

Me entristecen quienes me venden kleanex
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Standby

miércoles, 20 de mayo de 2009

Sol, nubes y lluvia.

Parece que los fenómenos meteorológicos pueden alterar el estado de humor. Esa enorme estrella ardiente, a la que solemos llamar Sol, consigue darle al planeta un toque de luz y alegría que, a su vez, consigue, frecuentemente, levantar el ánimo de los que lo presencian. A mí (egocentricamente me utilizo de ejemplo), me hace más vital, me hace reir y bailar, he incluso parece quitarme el sueño.
Lo que no ha conseguido (y espero no consiga nunca), es que varíe mi gama de colores, ya que, el negro, por mucho que atraiga el calor, sigue siendo el color predominante en mi vestuario; también me acompañan hoy, cómo no, mis inseparables converses (pero esta vez las cortas, más veraniegas).
Ahora cambiemos el día por uno algo más oscuro, nublado, sin una piza de sol, y por tanto, sin nada que te transmita esa alegría desde el cielo; sí, ha perdido su energía natural. En estos días es más común la vagancia, el estrés y la tristeza (algo así como el día de hoy para muchos de mis compañeros), y el sentimiento de ausencia, algo así como desconectar del mundo. Parece que todo es más oscuro, menos bonito, no hay nada que me haga salir de mi estado de trance tradicional.
Y ya no hablar de los malditos días lluviosos, esos que traen de la mano a la melancolía.
Es cierto que el estado de ánimo no depende totalmente del tiempo, pero también es cierto que ayuda, en cierta manera, a aumentar el estado en el que estemos, o disminuirlo.
Hoy debo decir, que el día es soleado, y a mí por el momento todo me va bien.
¿Tendrá realmente algo que ver?

Miércoles 20 de Mayo

El día de hoy ya ha comenzado de una forma un tanto extraña, no quiero saber cómo acabará. He dormido unos 40 minutos de más (que no son muchos, la verdad), los cuales me han valido para tener más sueño (por extraño que pueda parecer) y para perder el autobús.
Llegué a clase justo a la hora, pero gracias a Dios, o a cualquier otra cosa, el profesor llegó unos minutos más tarde de lo normal.
El sol que entraba por mi ventana esta mañana, me hizo atreverme a poner pantalones cortos (¡hola verano!) y ha hecho que me llegue la alegría de nuevo; pero parece que mi mal karma de los días anteriores, ha pasado al resto del mundo, y esta mañana me hace estar rodeada de la tristeza, el enfado y el estrés. ¿Sólo soy feliz en los días de amargura general? Comienzo a pensar (o quizás lo hacía antes ya) que voy al revés del mundo.
Hoy descubrí (ultimamente descubro cosas "muy interesantes"), que la silicona, a parte de quemar (cosa que ya es suficiente mala ella sola), también te deja la piel más sensible, por lo que esta tarde las pasaré canutas a la hora de tocar la guitarra. Esto lo ha sufrido la piel de mis dedos, y no sólo de uno, no, de varios a la vez. También he visto un cabreo monumental, o más bien dos, de profesoras de letras. ¿También es hoy el día del cabreo? El pasillo es una constante reunión de castigados. Por mis oídos no entran más que gritos, voces enfadadas y palabras malsonantes.
Además, hasta mis cascos se han puesto de mal humor; y no, ya no funcionan. Lo he descubierto hoy, sin más. Mientras que las ondas hacián vibrar mi membrana auditiva al ritmo de "Sweet Child O' Mine" (canción que era digna de mencionar aquí), perdí el sonido, y descubrí que, el único casco que funcionaba, se había unido a la vagancia y rebeldía de su compañero. Argh!

Martes 19 de Mayo (2º parte)

El sol me deslumbra. Gracias a una maravillosa clase de judo en E.Física, he conseguido despertarme, entre voltereta y voltereta. Esta mañana he vuelto a darme cuenta de que las minas de mis lápices de plástica no se llevan bien, por mucho que digan que se mezclan con facilidad. También he descubierto el grado de mi odio contra la geometría (y es demasiado elevado). Creo que he empezado a obsesionarme ya que veo triángulos en cada uno de los objetos que pasan por delante de mis ojos, desde la clase de matemáticas hasta dos o tres horas después (y si pensamos que tres horas son 180 minutos, podemos darnos cuenta de que... ¡Son muchos minutos!
Parece ser que hoy es el día internacional de la estupidez
, ¿a caso se contagia? Y qué toca ahora, oh si, primero estuches que vuelan ventana abajo y ahora gomas que saltan de cabeza en cabeza, incitando al griterío e irritación posterior de la profesora.
He empezado a notar cierta necesidad de llegar a casa, para poder comerme mi bacon con patatas típico de los Martes...
¡Y creo que vuelvo a tener necesidad de vacaciones!

Martes 19 de Mayo (1º parte)

El sol parece estar despertando, comenzando a alegrar la mañana. Algunas de las nubes del cielo, parecen querer desintegrarse, dejando verse el azul del cielo. Desde mi ventana veo las esquinas naranjas, con sus columnas negras y esas ventanas de marcos blancos, como todas las mañanas. Creo que la felicidad que el sol me produce, se encuentra eclipsada hoy por el sueño que intenta cerrar mis párpados. El ambiente en la case podría cortarse con una navaja esta mañana... Aunque todos están muy despiertos, mi mente me hace poner mi estado en ausente, en vuelvo enseguida... Parece que esté en una burbuja, que espero desaparezca en el tiempo libre que tendré en breves, ese que llaman recreo...
Castigado! Genial, y todo gracias a un estuche volador, ¿a alguien le parece normal?; la suerte no parece quererme hoy. Tengo unas ganas locas de rasgar las seis cuerdas e intentar producir un sonido agradable, pero aún queda demasiado tiempo.
Ayer el día fue tan gris y monótono que no inspiró mis ganas de escribir.
El tiempo pasa muy despacio esta mañana, lento, muy lento, lentísimo....
Necesito oxígeno del exterior, aire libre; necesito vacaciones urgentemente.

Domingo 17 de Mayo

Segundo catastrófico día de lluvia. Me entretengo en el ordenador, es tarde, pero pongo música para vestirme a toda prisa. Entonces mi móvil cobra vida, es Lorena. Apago la música muy a mi pesar y salgo a su encuentro. Me informa de que parte del grupo quiere ver una de esas películas españolas de las que sales llorando por haber tirado el dinero, seguramente mi gesto fue totalmente horrible, porque nada más decirmelo comenzó a reir. Llegamos allí como 20 minutos antes, nos entretuvimos y entramos a verla con el resto del grupo y con mis gominolas. Las gominolas picantes, o guindillas, pican, obviedades de la vida, pero el agua consigue calmar el escozor de mi lengua. Acaba la "maravillosa" película y salimos, en dirección al Mc.Donald's, segundo horror de la tarde. Nada más llegar se puede observar una piña de personas hambrientas que gritan y esperan por su comida. Nos unimos a ellas y comenzamos a hablar sobre la necrofília de la película, una gozada (y sí, es ironía), y un señor que esperaba delante de nosotras, nos mira descaradamente con una cara extraña, ¿por qué será? Ellas comen rápido, y yo mientras tanto, voy robándoles una patata de vez en cuando. Lorena y yo nos vamos. Nada más salir, notamos la lluvia caer sobre nosotras, éste es el tercer horror. Corremos hasta llegar a un portal y me dispongo a sacar un paraguas; entonces lo oigo. Era el sonido del autobús, cercano a nosotras, cercano a la parada, ya común para mi oído; debemos correr. Cuando llegamos las puertas se están cerrando, pero se abren al vernos correr. Abro el bolso y... Lo que hoy no encuentro es la cartera; quizás mi bolso sea demasiado grande. Estoy cansada, el viaje a casa resulta largo y silencioso. Ella se va, yo sigo. Al final es mi parada, pico y me bajo. Entonces veo mi casa... De nuevo aquí.

martes, 19 de mayo de 2009

Sábado 16 de Mayo

Llueve, hace un tiempo de perros; las gotas de lluvia caen lentamente sobre mí, empapándome la cara. Me seco la frente con mi manga, o más bien lo intento, ya que me doy cuenta de que con ella, lo único que consigo es aumentar la cantidad de agua sobre mi rostro. Abro el bolso, saco un jersey de punto (que llueva no quiere decir que haga frío, aunque muchos relacionen ambas cosas), me seco, esta vez sí, y lo guardo. Mi cara seca, muy a mi pesar, dura unos instantes. Miro al cartel, aún quedan tres interminables minutos. Sigue lloviendo a cántaros, y el autobús no llega. Abro el bolso de nuevo, cojo la cartera y busco la tarjeta ciudadana; no está, mierda. La encuentro en el boslo trasero del pantalón y miro a la carretera; sigue sin venir, es tarde, no llegaré a la hora, comienzo a ponerme nerviosa. Queda un minuto... cero; lo veo llegar de lejos. Me monto y paso la tarjeta, sólo quedan 4,50€, no durarán mucho. El autobús arranca. Alguna gente me mira de forma extraña, ¿será por mi pelo? Está empapado, sí, pero no puede ser tan horrible. Tampoco mi cara da tanto miedo... Es mi parada, pico, espero y me bajo. Llueve, cómo no, miro al cielo, maldigo a las nubes y llego al portal. En el ascensor me miro al espejo, quizás mi aspecto sí era tan horrible... Ya estoy en el sexto, se abren las puertas, saco las llaves y abro. Ya estoy en casa... Hogar dulce hogar.