miércoles, 20 de mayo de 2009

Sol, nubes y lluvia.

Parece que los fenómenos meteorológicos pueden alterar el estado de humor. Esa enorme estrella ardiente, a la que solemos llamar Sol, consigue darle al planeta un toque de luz y alegría que, a su vez, consigue, frecuentemente, levantar el ánimo de los que lo presencian. A mí (egocentricamente me utilizo de ejemplo), me hace más vital, me hace reir y bailar, he incluso parece quitarme el sueño.
Lo que no ha conseguido (y espero no consiga nunca), es que varíe mi gama de colores, ya que, el negro, por mucho que atraiga el calor, sigue siendo el color predominante en mi vestuario; también me acompañan hoy, cómo no, mis inseparables converses (pero esta vez las cortas, más veraniegas).
Ahora cambiemos el día por uno algo más oscuro, nublado, sin una piza de sol, y por tanto, sin nada que te transmita esa alegría desde el cielo; sí, ha perdido su energía natural. En estos días es más común la vagancia, el estrés y la tristeza (algo así como el día de hoy para muchos de mis compañeros), y el sentimiento de ausencia, algo así como desconectar del mundo. Parece que todo es más oscuro, menos bonito, no hay nada que me haga salir de mi estado de trance tradicional.
Y ya no hablar de los malditos días lluviosos, esos que traen de la mano a la melancolía.
Es cierto que el estado de ánimo no depende totalmente del tiempo, pero también es cierto que ayuda, en cierta manera, a aumentar el estado en el que estemos, o disminuirlo.
Hoy debo decir, que el día es soleado, y a mí por el momento todo me va bien.
¿Tendrá realmente algo que ver?

2 comentarios:

  1. Mi pequeña cosa tonta y exagerada!
    pues yo creo que tiene que ver ...
    porque cuando hace sol, nose parece
    que disfrutas mas del dia, parece ...
    nose, me encantan las tardes soleadas
    SIN DEBERES despues del
    colegio y estar tirado por algun parque
    o algo así ...
    enfinn. tequiero muchiisimo, aunque me
    abandones de mala manera! TEADORO (L)

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  2. Considero que todo el mundo tiene un tiempo, un clima predilecto, al igual que un color o un número. No es algo que podamos elegir conscientemente, sino que este nos escoje a nosotros.
    En mi caso, no soporto el sol, sobre todo por ir acompañado del calor y la modorra. Todo es cuestión de a quién preguntar.

    Un saludo

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